ASESORÍA GRATUITA AL PALACIO NACIONAL.

Escrito por: Borja Mediana Mateo.

El Equipo RD (@ElEquipoRD) es una firma de consultorías en Derecho, Economía y Gobierno que ofrece soluciones estratégicas a quienes procuran sus servicios. Desde ahí, en calidad de estratega, formulo recomendaciones políticas para gobiernos y sus actores con el propósito de que logren efectivamente sus objetivos en el ámbito público. De modo que, estudiar las acciones del primer mes de los nuevos inquilinos del Palacio Nacional hace posible que, en esta ocasión, planteemos una recomendación generosa que podría resultarles políticamente útil a ellos e históricamente beneficioso a todos los dominicanos.

Hace más de una década un amigo muy querido me enseñó la siguiente frase: “el que no es fiel en lo poco no es fiel en lo mucho”. Esto aplica de forma exacta a las pretensiones de transparencia y eficientización del actual gobierno, puesto que, desde antes de asumir el poder se anunciaban las designaciones con el propósito de transparentar lo que había sido una práctica misteriosa y, al mismo tiempo, se manifestaba la intención de suprimir algunas instituciones públicas que significan una duplicidad funcional y presupuestaria para el Estado dominicano.

Ahora bien, típicamente los traspasos de mando han propiciado que las nuevas autoridades sometan las edificaciones que son sede de sus instituciones a remodelaciones estructurales y estéticas sin ningún protocolo, normativa, reglamentación o procedimiento que indique cómo actuar frente a un edificio que pueda ser considerado patrimonio nacional en función de su valor histórico o cultural.

Por ejemplo, el Palacio Nacional. En la primera semana de la actual gestión circularon fotos y vídeos aislados que mostraban deterioro y falta de mantenimiento en diferentes áreas de la casa de gobierno. Luego, la prensa acreditada allí cuestiona al respecto al Ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza,quien dice: “esta estructura del Palacio Nacional está en muy malas condiciones. Recibimos un Palacio Nacional en condiciones deplorables…”

Ciertamente podríamos dar fe de que es como dijo el ministro. El estado de los baños, de algunas oficinas y demás, no es apto para la sede de gobierno. Sin embargo, a pesar de eso, ahí surge una oportunidad que no esta siendo aprovechada en términos prácticos y de comunicación estratégica, lo cual puede ser terreno fértil para cuestionar el ánimo real respecto de la eficiencia y la transparencia que procura instaurar este gobierno como principios fundamentales de sus iniciativas.

La oportunidad es la siguiente: comunicar que desde el arreglo de baños, sustitución de mobiliario, pintura y demás en el Palacio Nacional, hasta la supresión de la OISOE y la CDEEE, el gobierno procura la preservación del patrimonio público abarcando desde los recursos económicos hasta la memoria histórica y cultural. Ya que, el Palacio, por ejemplo, es una estructura emblemática de la nación y ha sido tratada al antojo de quienes lo ocupan.

Verbigracia, en el período gubernamental 1996-2000 se hizo una profunda remodelación para modernizar y adaptar a los nuevos tiempos dicha edificación. Pero, hubo cambios en el mobiliario que supuso haber prescindido de alguno usado por expresidentes o hasta por el mismo propulsor de la obra. Lo cual desaparece de escena el record histórico de algo tan simple como un sofá.

En la gestión 2000-2004 se hizo lo propio. Aunque, vale decir que, en las alteraciones realizadas en ese período no se prescindió de todos los muebles usados, de hecho, por el anterior presidente.

Para los períodos 2004-2008 y 2008-2012 se volvieron a implementar cambios, incluso, hasta en el diseño de las oficinas administrativas y los salones privados del presidente, ajustado a los gustos de quienes a la sazón eran los inquilinos. Se sabe, por ejemplo, de una biblioteca construida para el uso de la figura presidencial, sin embargo, en los períodos 2012-2016 y 2016-2020 estuvo prácticamente bajo el uso del polvo y la carcoma sin surtir, por consiguiente, el servicio que ha de elaborarse con la utilización de las condiciones dispuestas en la sede de gobierno para el provecho de toda la nación.

En esos dos últimos períodos, por ejemplo, se prescindieron de la mayoría de los muebles de uno de los salones privados de la tercera planta por otros confeccionados a la medida y gusto de la persona de turno y distaban bastante del diseño digno de un presidente y de un Palacio Nacional. En este caso, el mobiliario sustituido había sido utilizado por los tres presidentes que le antecedieron. Por tanto, se pierde en el tiempo el valor histórico que significa la figura presidencial y el Palacio Nacional, pues, en efecto, ambas cosas simbolizan el país.

Es oportuno preguntarse: ¿Qué ha sido del espacio donde se encerró el extinto presidente Antonio Guzmán y ocurrió el hecho trágico que guarda la historia? ¿Qué pasó con el cine o mini teatro que había en el primer nivel del Palacio, donde el 28 de agosto del año 2004 el presidente de turno vio la transmisión de la carrera atlética en la cual República Dominicana gana por vez primera una medalla de oro olímpica?

En la sede de gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, La Casa Blanca, ningún funcionario puede llegar y disponer a su antojo un cambio de color para el salón rojo contiguo al Despacho Oval, tampoco para la Sala de estar Lincoln o cualquier espacio que simbolice el Estado y su integridad histórica. Esto así, porque se creó un Comité para la Preservación de La Casa Blanca, el cual, tiene por finalidad velar por el mantenimiento de la memoria cultural de la edificación.

En fin, en el caso dominicano sobre el Palacio Nacional, la actual gestión tiene la oportunidad de ser la que, de una vez y por todas, establezca un protocolo o normativa que preserve el valor histórico del Palacio y otras edificaciones de igual envergadura. Así no quedaría el alma nacional relegada al antojo de quienes nos dirigen periódicamente.

Finalmente, nuestra recomendación es:

1) Crear mediante decreto la Comisión Técnica de Mantenimiento del Palacio Nacional y Edificaciones Emblemáticas.

2) Rendir públicamente un informe del estado físico actual de la sede de gobierno y demás edificios y de los planes de reparación y mejoras.

3) Disponer de ingenieros, arquitectos y diseñadores de interiores, empleados del Ministerio de Obras Públicas a la par de asesores externos con experiencia en la materia para la ejecución de los trabajos.

4) Ordenar a la Consultoría Jurídica de la Presidencia de la República la creación de un proyecto de ley que transforme dicha comisión en una institución rectora del Palacio Nacional y Edificaciones Emblemáticas del Estado y contenga la producción de un reglamento que establezca el procedimiento a seguir para mantener en condiciones óptimas dichas obras públicas al margen del cambio de autoridades.

5) Realizar una auditoría de todo lo antes dicho para fines de información pública.

Con tal iniciativa, se pone en evidencia que la eficiencia y la transparencia pregonada por los nuevos funcionarios públicos encabezados por el presidente de la República no corresponde a la demagogia política, sino, más bien, a un compromiso genuino de transparentar, eficientizar y preservar el patrimonio público nacional y el uso que le dan quienes son escogidos por el pueblo cada cuatro años.

El cambio debe iniciar por los detalles que son perceptiblemente pequeños.

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