VICTORIA DE LUÍS ABINADER ¿ESTRATEGIA O SUERTE ? III

Escrito por: Borja Mediana Mateo

En la pasada entrega analizamos el segundo de tres elementos que consideramos fundamentales para el entendimiento de la victoria del presidente electo, Luis Abinader. Estos son: 1) El candidato 2) El partido y 3) La campaña electoral. Esta vez, abordamos el punto número tres.

La Campaña Electoral 2020

La recién pasada campaña electoral comenzó a notarse de manera implícita e indirecta desde el año 2018 con el debate suscitado en el Congreso Nacional entorno a la Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, en el cual, sin lugar a dudas, la lucha se concentró en el PLD. El PRM, por su parte, prácticamente se sustrajo de la discusión de manera formal. Esto, en la opinión pública, se dio a entender como un impasse del liderazgo del partido oficial y no de carácter nacional. Por consiguiente, el PRM se vio favorecido en su imagen con mostrarse ecuánime ante la población, el congreso y tal dificultad.

Ahora bien, en ese contexto, el pueblo dominicano comenzó a apartarse, observar y hacerse una idea propia sobre la necesidad de cambio en el aparato gubernamental del Estado. Esto así, porque se apreciaba lo enconada que era la pugna interna del partido oficial. Ahí, todas las tropelías, excesos y abusos de los cuales acusaban a los inquilinos del Palacio Nacional, cobraron sentido y la población empezó a creerlo así.

Sin embargo, nada cambió. Por el contrario, empeoró con las expresiones de intentar permanecer en el poder promoviendo una nueva reelección consecutiva al margen de la prohibición constitucional, con atropellos a comunicadores y a medios de comunicación, con la manipulación en la escogencia de los nuevos miembros del Poder Judicial, con la omisión de la procuraduría sobre denuncias de corrupción a ministros, con la lucha contra otra reforma constitucional, con la imposición de un candidato oficial en detrimento de todo un catálogo de precandidatos y, finalmente, con la división del PLD por el alegado fraude cometido en las primarias del 6 de octubre del 2019.

Todo eso fortaleció la idea de cambio que la población entendía ya como una necesidad, cosa que de manera inteligente, Luis Abinader, al resultar vencedor nueva vez en el proceso interno del PRM asume oficialmente el slogan de: “¡El Cambio Va!”. De esta forma, entonces, concitaba el ánimo popular y articulaba un discurso político en el que se colocaba como quien podía propiciar y materializar la salida del PLD del poder.

En adición, hechos como el colapso del sistema del voto automatizado y la suspensión de las elecciones municipales de febrero por parte de la Junta Central Electoral, las protestas frente a esta institución, cacerolazos en distintas partes del país en repudio a este cúmulo de episodios atribuidos al poder, contribuyeron para que el PRM ganara, por estrecho margen, la mayoría de las alcaldías a nivel nacional en las elecciones municipales extraordinarias de marzo. Así, se encaminó firmemente hacia el éxito la campaña electoral de Luis Abinader.

Así transcurrió el proceso. El presidente electo como candidato sostuvo un discurso con indignación, impotencia e intención de cambiar para bien cosas que entiende que se pueden mejorar. Incluso, dio muestras de comprender y conocer datos de las principales problemáticas del país. Pero, se limitaba al aspecto anímico del “Cambio”.

El cambio en sí mismo no tiene ninguna articulación o consistencia que implique un plan de gobierno o un modelo de transformación social, política, administrativa, económica y de manejo de crisis, en vista de la pandemia del Covid-19 o Coronavirus. Esto nos indica que, muy correctamente, desde la óptica del neuromarketing y la comunicación política, su campaña apeló al sistema límbico de la estructura cerebral de los seres humanos. Es decir, a las emociones de manera pura y simple, sin que ello evidencie la elaboración de una propuesta programática e integral de cómo solucionar los problemas que padece la República Dominicana.

En el último tramo de la campaña, Luis Abinader, se vio favorecido con la publicación de varios estudios de mercado electoral realizados por encuestadoras a las que se le atribuyen cierto prestigio y que, además, representan vínculos con medios de comunicación propiedad de empresarios reconocidos por su influencia en la política y en la sociedad dominicana. Eso, sin temor a equívocos, selló el triunfo de Luis Abinader en primera vuelta, obteniendo un 52% de los votos.

En fin, lo que queda bastante claro es que el presidente electo logró armar una estrategia con tres elementos idóneos para ganar unas elecciones: 1) una candidatura mercadeable, 2) un partido unido y dando pasos certeros, y, 3) una campaña que penetró profundamente en el ánimo y las emociones de la gente.

Ahora, su reto es impregnar “El Cambio” de contenido, de soluciones y políticas públicas concretas. Asimismo, manejar la actual crisis sanitaria y económica, hacer mejoras a la constitución oportunamente y, sobre todo, que en ese proceso, no se quiebre la unidad de su partido y la democracia dominicana.

Cuando un político es humilde y, por supuesto, cumple fielmente con el plan de campaña diseñado por sus asesores, el éxito es casi un axioma.

Así se convirtió, Luis Rodolfo Abinader Corona, en el presidente número 67 de la República Dominicana.

Tercera parte.

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